viernes, 16 de agosto de 2024

DIALOGO INTERNO Y LA AUTOCRITICA


 Hoy te hablare de esa vocecilla que tenemos dentro todo el rato y que si no comprendemos puede hacernos mucho daño: El diálogo interno y la autocrítica. Esa voz interior, a menudo conocida como el crítico interno, puede ser tanto una fuente de motivación como una barrera para nuestro bienestar. Nos recuerda nuestras responsabilidades y nos impulsa a mejorar, pero también puede llenarnos de dudas y miedos.

El diálogo interno nos acompaña a todas horas. Es la forma en la que nos hablamos a nosotras mismas, son nuestros pensamientos y la forma en la que interpretamos el mundo. Ese diálogo puede ser nuestro aliado o nuestro enemigo.

Todo aquello que has recibido del exterior (cómo te hablaban tus padres, qué has visto en casa) hace que tu diálogo interno nazca de una forma u otra: la autocrítica que anula o la que te ayuda a crecer y a superarte.

El diálogo interno destructivo

Si extrapolamos este diálogo interno destructivo y lo observáramos en una pareja, donde una de las partes le dice a la otra cosa ¿Cómo?¡no sabes hacer nada bien, qué vergüenza das!… ¿Te viene también a la cabeza la palabra maltrato? Pues esa es la violencia que nos ejercemos a nosotras mismas con un diálogo interno nocivo.

Tenemos muy trabajada la empatía hacia el resto: comprender, acompañar… pero ¿Qué ocurre conmigo? Si no se lo diría a nadie ¿por qué a mí sí que me lo digo?

El diálogo interno

Muchas veces la autocrítica y la forma en la que nos tratamos surge y se construye durante la infancia, eso me recuerda que el otro día cuando escuché a una madre comentar delante de su hijo “sí, este año empieza su segundo año, aunque ya tendría que estar en tercero” (este tipo de comentarios son los que nos conectan con esa sensación de vergüenza por no ser suficientes…).

Igual que cuando nos hemos sentido juzgados por estar tristes, por tener miedo o por sentir rabia. Porque un niño necesita un adulto que sostenga su dolor y que le diga que está bien lo que siente. Y, si no lo tiene, se quedará enganchado a ese dolor o querrá huir de lo que siente. Y así es como aprenderá a hacer un click automático para desconectarse de su vulnerabilidad, seguridad y no volver a sentirse así de mal.

Por eso, utilizar la vulnerabilidad de alguien para avergonzarle, ya sea de un niño o de un adulto, es una de las heridas más dañinas que se pueden provocar en una relación. Aunque la infancia no es la única influencia que recibimos. La cultura de la crítica también tiene gran peso. Si toda tu vida te han puesto una etiqueta (floja, tonta, gorda, etc.) es fácil creerla hasta que un día te lo planteas.

Si no se lo diría a nadie ¿por qué a mí sí que me lo digo?

Las experiencias en la adolescencia también son clave. Es una época en la que empezamos a darle más importancia a lo que se piensa de nosotros y somos más vulnerables a situaciones de conflicto.

Efectos de la autocrítica

El diálogo interno está estrechamente relacionado con la gestión emocional. En la infancia, necesitamos una figura externa para regularnos. Un diálogo interno positivo conduce a una gestión emocional adecuada y una mentalidad de aprendizaje. Por el contrario, un diálogo interno negativo provoca un desgaste emocional.

¿Cómo te sentirías si constantemente te dijeras que no vales nada? Esto afectaría tu estado de ánimo, generando problemas de autoestima, ansiedad, depresión, etc. Sentirías impotencia y te paralizarías.

El diálogo interno y la autocrítica pueden hacer que nos sintamos incapaces. Al sentirnos así, no generamos conductas que nos demuestren que sí somos capaces.

Cómo mejorar el diálogo interno

Siempre tenemos pensamientos que cruzan nuestra mente. El diálogo interno negativo y la autocrítica ojala fuera como <Alexa> ese asistente virtual que le dices que “pare” o se apague cuando ya te aburriste, o si  quieres la uses a tu favor como mi sobrina de 7 años que le dice: “Alexa quien es la mas bonita?, y Alexa tan subjetiva le dice: ”La verdadera belleza esta en el corazón”

En momentos complicados, los tres pilares para mejorar tu diálogo interno son:

OBSERVATE

Qué te estás diciendo. En qué contexto. Sé consciente. Que emociones aparecen y se generan tras una experiencia complicada y cómo te sientes tras hablarte de la forma en la que te hablas.

Dentro de ti hay muchas voces: potencia las que te hacen florecer.

Dialoga con esa voz interior

Aprovecha el discurso interno para potenciar otras voces que hay dentro de ti. Si no interactúas con esas otras voces, la voz destructiva será la única con fuerza dentro de tu mente y hará que sea más fácil creerla.

Es un proceso que lleva tiempo, porque hemos pasado toda una vida con un discurso nocivo interiorizado, pero descubrir otras voces dentro de ti será liberador.

La autocrítica

Si empiezas a cultivar un diálogo interno positivo, realizarás los cambios que desees en tu vida sin despreciarte como persona. Mírate con ojos comprensivos y compasivos, abrazando tu vulnerabilidad.

Recuerda que tener un diálogo interno y autocrítica que no nos limite es posible. La responsabilidad de cambio, conocer qué aspectos quieres cambiar, mejorar o dejar ir. Gracias a una autocrítica positiva aprenderás qué puedes aportar y qué cosas no dependen de ti, respetarás tu proceso individual y tu ritmo.

¡Gracias por llegar aquí y leerme toda la semana! Mi intención es darte las suficientes herramientas que te ayuden a crecer y aterrizarte. Y recuerda el mundo es tu crisálida, sal a ella!

Con cariño:

C. Del Mar❤

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