martes, 28 de agosto de 2018

CEDER CASI SIEMPRE ES GANAR

A veces me pongo a hacer una evaluación de la vida y me surge una pregunta:
Qué es mejor que qué?...
La vida puede tomar rumbos jamás imaginados.
Es increible cómo en un instante todo puede cambiar.
Nadie está exento de nada y, en toda circunstancia, de muy poco sirven dinero,  títulos, fama, éxito, poder... porque todos somos iguales!
Entonces,
   Para qué el orgullo?
   Para qué el reclamo? 
   Para qué la arrogancia?
   Para qué la victimización?
   Para qué los apegos a los bienes materiales?
   Para qué la bronca?
   Crees que tu versión es la verdad absoluta?.

Todo lo que tenemos es el día a día para que lo vivamos con pasión y disfrutemos al máximo, haciendo el bien, sirviendo al prójimo y llenos de alegría.
Necesitamos dejar de crear problemas, de reclamar cosas insignificantes, y de evitar  siempre todo aquello que  "nos quita la vida".
Cuida de no perder a quien te ama y te acepta tal cual eres.
Como en el juego de ajedrez, al final tanto el Rey como el Peón se guardan en la misma caja.
Vale la pena examinarnos sobre lo que hemos hecho. Nacemos sin traer nada..., morimos sin llevarnos ¡nada!
absolutamente ¡nada!.
Y lo triste es que en el intervalo entre la vida y la muerte, peleamos por lo que no trajimos y aún más por lo que no nos llevaremos...
Pensemos en eso!; vivamos más, amemos más.
Entendamos siempre al otro y seamos más felices!
Ojalá nunca se nos olvide que para ser grandes hay que ser humildes.

LA PROFUNDIDAD DE LAS HERIDAS DEL CORAZON

Cuando tenia 14 años observaba a un chico de la secundaria que lo notaba muy dinámico y vivaz cundo estaba con sus amigos o practicando futb...