NO LE DES EL TRIUNFO A LA MUERTE PERMITIENDO QUE TE DESTRUYA
Y DESBARATE EN TI TODO LO BUENO QUE ERES Y PUEDES DAR. AMA, VIVE Y PROMUEVE LA
VIDA, PORQUE DIOS ES DIOS DE VIVOS.
Vivimos en un mundo plasmado de violencia, en donde muchas
veces se vive el hoy por el hoy, muchos hemos perdido a algún ser querido ya
sea de una forma natural en un proceso de enfermedad o de vejez y muchos otros
hemos perdido a algún ser querido por una muerte repentina o accidental o peor
aún por homicidio o suicidio.
La muerte ya viene cargada de insatisfacción, miedo, luto,
llanto, desesperación y en algunos puntos hasta de rabia. La Muerte no es el
designio de Dios ante la realidad limitada del hombre, sino un acontecimiento
en cierta forma natural precisamente por nuestra condición limitada, es cierto
Dios es todo poderoso y podría evitarnos este sufrimiento pero Dios es lógico,
es más, hasta el mismo Hijo de Dios, Cristo Jesús, padeció los estragos de la
muerte y su muerte fue cruel, violenta e injusta, basta con releer la Pasión de
Jesús en los evangelistas (Mt. 26, Mc. 14, Lc. 22) para entender el cometido de
la muerte pues quiere romper en nosotros todo Proyecto de Amor, toda ilusión,
herir nuestro propósito de felicidad, lastimarnos en lo más profundo de nuestro
ser, llenarnos de miedo y frustrarnos por no poder evitar vivir dicho momento.
Pero la muerte no triunfa, no al menos para los que tenemos Fe, Dios quiso
Resucitar a Cristo Jesús y romper el poderío de la muerte para darnos la vida
plena, la vida en abundancia, esa que aun con todas las riquezas de este mundo
no alcanzamos a obtener y que solo obtendremos en el encuentro cara a cara con
Dios, luego entonces cuando ha llegado nuestro momento o cuando hemos tenido
que enterar a nuestro ser querido por más dolor que podamos experimentar
debemos de experimentar también la plena confianza en Dios y entonces nuestro
llanto no es de rabia, dolor o frustración, sino un llanto de desahogo pero de
confianza en Dios, un llanto de esperanza y hasta de gozo al saber que la muerte
no ha triunfado y que nuestro amado ser ahora esta en la Gloria de Dios,
gozando de esta felicidad perfecta ante la presencia de Dios, de esa felicidad
que aun con todo nuestro amor, no alcanzaríamos a darle aquí en la tierra y que
Dios si es capaz de darle allá en el cielo.
Hoy que celebramos la Fiesta de los Fieles Difuntos pongamos
nuestra confianza en Dios, mirémosle a Él, con nuestro rostro de tristeza pero
también con nuestro rostro de confianza, elevemos una plegaria por aquellos que
en vida nos dieron todo, no solo les llevemos flores, velas y comida,
llevémosles también nuestra Fe y si podemos elevar una oración o participar en
la Eucaristía y pedir por ellos hagámoslo también. Es un día con mucha
tradición, con muchos recuerdos, con muchos afectos.
No le des el triunfo a la muerte, permitiendo que te
destruya y desbarate en ti todo lo bueno que eres y puedes dar. Vive este día
con Fe y confianza en Dios, vívelo en familia, vívelo en comunidad.
“Dales Señor el descanso Eterno y luzca para ellos la luz
perpetua, el alma de nuestro fieles difuntos por la misericordia de Dios
descanse en Paz, así sea”.

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