jueves, 10 de mayo de 2018

SER MADRE: MARTIRIO DE AMOR.



La celebración del Día de Las Madres despierta sentimientos hondos de gratitud y de admiración hacia nuestra mamá y hacia todas las mamás, y también buenos propósitos de un mejor trato para ellas. Hasta ahora todos los seres humanos debemos la vida a nuestra madre. Y muchos también le debemos gran parte de nuestra formación humana y espiritual. Por ello, este día nos esforzamos en mostrarle el amor y la gratitud que quisiéramos expresarle cada día. Hay muchísimos buenos hijos, sin embargo también es verdad que muchísimos hemos de ser mejores. Tenemos que reconocer que a muchas mamás poco se les escucha, poco se les ayuda y poco se les tiene en cuenta.






Yo creo que Ser madre es una verdadera opción de vida, no solo dar a luz un hijo. La misión que elige es dar la vida. Dar la vida no es suficiente; dar la vida es tener espíritu de martirio, es entregarla en el deber, en el silencio, en la oración, en el cumplimiento honesto del deber; en ese silencio de la vida cotidiana; dar la vida poco a poco. Si, como la entrega un madre, que sin temor, con la sencillez del martirio materno, concibe en su seno a un hijo, lo da a la luz, lo amamanta, lo cría y cuida con afecto. Es dar la vida, es martirio de amor por elección.






Para quienes tienen a su mama en la Casa de Dios, quizás aun no se puedan mirar sin ella y puedan sentirse incompletos. Pero quien esta con Dios no está lejos de nadie, y esto es más sensible tratándose de una madre. Estoy segura que en esta fecha su presencia se siente de una manera especial, entrañable como fue su amor. Es bueno recordar que lo mejor de ella sigue viviendo en el corazón representado en esa esencia que brilla que la gente ve.


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